La toxicidad del fluor

El fluor es un mineral que se añade a la pasta de dientes y a los colutorios para reforzar el esmalte de los dientes (capa más externa) y reducir el riesgo de caries. Éste fluor se une a nivel molecular al calcio del esmalte, sin embargo cuando no hay moléculas de calcio libres dónde se pueda unir el fluor, éste se absorbe a través de los tejidos blandos de la boca (encías, mejillas, etc.) hasta la sangre.
Cuando el esmalte está cubierto por placa bacteriana el fluor no penetra en ella y no puede llegar al calcio. Cuando el diente tiene caries, esa zona dañada tampoco tiene calcio disponible, y en los dientes más débiles el fenómeno que se produce es precisamente la pérdida de estructura del esmalte, es decir, pérdida de calcio, de manera que el fluor no se puede unir correctamente a la superficie dental.

De esta manera el fluor puede acumularse en el organismo, en la zona de la glándula pineal, que regula algunas funciones del sistema nervioso, sobretodo de noche. La acumulación de fluor en dicha glándula reduce su función provocando alteraciones en la bioquímica cerebral hasta llegar a afectar la capacidad de aprendizaje y memoria.

Los efectos adversos del fluor se pueden manifestar a partir de la ingesta de 1ppm por kg de peso de la persona y sus efectos pueden presentarse hasta pasados 20 años después.
Una de las principales afectaciones del fluor en la cavidad oral es la fluorosis, que en su manifestación más leve, no permite que el calcio se adhiera al esmalte durante la formación de los dientes generando debilidad y más riesgo de caries y fractura. Estéticamente se observan manchas blancas o amarillentas en diversos dientes en la zona donde el esmalte no se ha podido formar correctamente por falta de calcio. En los casos más graves la fluorosis afecta al calcio de todos los huesos causando graves malformaciones.

A pequeñas dosis el fluor mejora la dureza del esmalte dental y reduce la formación de ácidos en la cavidad oral, sin embargo hay otras sustancias añadidas a los dentífricos y colutorios que pueden ofrecer beneficios similares sin tener los efectos adversos del fluor, tales como el calcio o el xylitol.
Cuando la via de administración del fluor és exclusivamente tópica los efectos adversos son mínimos, es al ingerirlo cuando se produce el mayor daño. Al usar dentífricos y enjuagues con fluor se corre el riesgo de ingerirlo o absorberlo a través de las mucosas.

El fluor es un componente de riesgo para el organismo que debería usarse exclusivamente bajo prescripción médica. Es recomendable usar dentífricos sin fluor, que contengan xylitol y/o calcio, y usar enjuagues naturales como agua de mar o manzanilla.

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