CUIDAR LA BOCA

Bloc d'Odontologia de la Dra. Arasa

Notícies

La Vanguardia 11.01.2015

 

aina arasa

 

El examen de las placas dentales permite conocer la dieta de antiguas poblaciones

Una investigación de la Universidad de Nevada liderada por G. Richard Scott y Simon R. Poulson ha descubierto que el análisis de pequeñas partículas de placa extraídas de la dentadura de personas de civilizaciones y poblaciones antiguas, puede proporcionar detalles sobre la dieta alimenticia que llevaban.

La placa dental ofrece interesante información sobre las personas de la antigüedad

A través de muestras de cálculos dentales de 58 esqueletos enterrados en la catedral de Santa Maria (España) pertenecientes a un periodo que va desde el siglo XI al XIX, Scott empezó a desarrollar la investigación sobre la dieta de esta población. La primera metodología desarrollada por el investigador dio resultados contradictorios, por lo que envió cinco muestras a Poulson, quien las examinó en el laboratorio de isótopos estables de la universidad. La idea que tenían es que la placa dental podría contener suficiente carbono e hidrógeno como para permitirles estimar un ratio de isótopos estables.

Según Scott: “Aunque es química compleja, sólo las proteínas tienen nitrógeno, por lo que cuanto más nitrógeno haya presente, más productos animales consumían como parte de su dieta. El carbono proporciona información sobre el tipo de plantas que tomaban”. El procedimiento de análisis se realizaaplastando las moléculas y sometiéndolas a un espectrómetro, lo que proporciona información sobre los distintos isótopos.

En un principio, ninguno de los investigadores pensaba que hubiera suficiente carbón y nitrógenoen esas pequeñas muestras para ser medido. Sin embargo, el trabajo del Dr. Poulson reveló que sí que era suficiente. Los resultados del laboratorio mostraron ratios estables de isotopos de carbono y nitrógeno. Estos ratios son muy similares a los estudios que utilizan el colágeno de los huesos, que es el material típico de este tipo de análisis.

Scott comenta que la práctica común de usar huesos para conducir este tipo de investigaciones es demasiado cara y dañina para el hueso, ya que requiere varios baños de ácido para extraer el colágeno y analizarlo. El proceso destruye el hueso, por lo que los conservadores de los museos no lo permiten.

El investigador también habló de la posibilidad de aplicar esta metodología con el cabello, los músculos y las uñas. Pero también matizó que “son buenos ejemplos, siempre y cuando se puedan encontrar”. El problema es que no aguantan bien el paso de los años y acaban por descomponerse. Eso no sucede con el cálculo dental que, para bien o para mal, dura mucho más tiempo.

Aunque Scott calificó el trabajo realizado como “rompedor e innovador”, también se mostró bastante crítico, ya que aún se necesita trabajo adicional para establecer firmemente este nuevo método del uso de cálculos dentales para la investigación paleodietética. En cualquier caso, los resultados de este estudio inicial indican que tiene un gran potencial y que podría ahorrar gran cantidad de tiempo y de esfuerzo, al mismo tiempo que permitiría un análisis profundo, aún sin la presencia de pelo, músculo o uñas.

UNR (http://redhistoria.com/el-examen-de-las-placas-dentales-permite-conocer-la-dieta-de-antiguas-poblaciones/)

 

Odontólogos argentinos desarrollan nuevo material para fracturas maxilares

Si de chicos se trata, el yeso es un buen aliado de médicos y padres para inmovilizar una pierna o un brazo fracturado. Pero ¿qué pasa cuando un chico se fractura huesos de la boca imposibles de enyesar? ¿Cómo se puede solucionar la lesión sin influir en su crecimiento?

La respuesta parece tenerla un nuevo tipo de material que se reabsorbe sin dejar rastros cuando el organismo ya no lo necesita. Formado por dos sustancias ácidas presentes en el organismo, lo que impide su rechazo y lo transforma en un biomaterial, reemplaza las suturas con alambre y las placas de titanio que solían utilizarse.

Las nuevas prótesis, que ya se utilizan en hospitales públicos y privados de nuestro país, son translúcidas y se fijan a los huesos con la ayuda de tornillos del mismo material. Mientras que durante las primeras ocho semanas desde su colocación el material mantiene el 70% de su resistencia inicial, a los doce meses el organismo lo absorbe por completo.

“La traumatología pediátrica incorporó biomateriales que permiten reparar las fracturas bucomaxilofaciales en los chicos a través de placas reabsorbibles. Una vez cicatrizada la fractura, se reabsorben esos materiales sin interferir con el desarrollo del niño”, explicó a La Nación el doctor Adrián Bencini, profesor de Cirugía Bucomaxilofacial de la facultades de Odontología de la Universidad Nacional y de la Universidad Católica de La Plata.

Entre las causas más comunes de fracturas maxilofaciales infantiles están los golpes por caídas y accidentes domésticos, mientras que entre los adolescentes predominan las fracturas por los accidentes de tránsito (andar en moto sin casco o en automóvil sin usar cinturón de seguridad), la práctica deportiva y las peleas. Otra área de aplicación de este biomaterial es el tratamiento de las malformaciones bucales congénitas.

Un principio común

Según el profesor Bencini, que en septiembre presidirá en la ciudad bonaerense de Cariló la XXI Reunión de la Sociedad Argentina de Cirugía y Traumatología Bucomaxilofacial y las I Jornadas Internacionales de Implantología Oral y Maxilofacial, todas las fracturas del cuerpo se reparan a partir del mismo principio.

“Los fragmentos desplazados se llevan a sus lugares y se los mantiene en esa posición hasta que cicatricen”, dijo el especialista. Todavía, y en especial en los adultos, muchas fracturas de los maxilares se solucionan con la ayuda de placas de titanio, de suturas con alambre o de ligaduras entre los dientes superiores e inferiores (bloqueos intermaxilares).

“Los adelantos tecnológicos permitieron el desarrollo de las placas de titanio, que se fijan en los maxilares y restituyen la anatomía perdida por el trauma, lo que por su rigidez y estabilidad genera una menor morbilidad. Pero en pediatría una limitación de esas placas era la necesidad de tener que operar para retirarlas, porque producían una tracción ósea que impedía el crecimiento normal”, agregó Bencini.

La única excepción para el uso de este material, aclaró el experto, es la fractura en la articulación que une la mandíbula con el cráneo (cóndilo) y que en los chicos suele ocurrir por un golpe en el mentón cuando se caen. En este caso, el tratamiento se realiza sin cirugía y con la ayuda de aparatos especiales para bloquear la boca.

También en adultos

En Argentina, según explicó Bencini desde su experiencia en un hospital público de la ciudad de La Plata, las placas reabsorbibles se utilizan principalmente en los chicos por todas sus propiedades y beneficios.

Sin embargo, indicó, se pueden usar en jóvenes y adultos “porque, de ser necesario por otra afección, le permiten al paciente realizarse una resonancia nuclear magnética sin las complicaciones que generan los materiales metálicos o el alambre”.

Ocurre que, en especial entre los deportistas, es muy frecuente la realización de resonancias magnéticas para el diagnóstico de una anomalía. En esos casos, el uso de materiales metálicos para la reparación de una fractura impediría realizar ese tipo de estudio por imágenes, ya que el paciente correría el riesgo de que las placas de metal se recalentaran durante la exposición a la radiación y esto produjera una necrosis del tejido que rodea las placas.

Aunque la causa de la mayoría de las fracturas bucomaxilofaciales son los accidentes y los traumatismos en la cara, el material reabsorbible sirve para reparar malformaciones.

“Al tratar las anomalías de desarrollo de los maxilares, en las que el paciente presenta asimetrías o alteraciones en la cara, se deben realizar cortes en los huesos [osteotomías] para luego colocarlos en otras posiciones. En esos casos la fijación también se puede hacer con las placas reabsorbibles”, finalizó Bencini, que también integra el Servicio de Odontología y Cirugía Bucomaxilofacial del Hospital San Juan de Dios, en La Plata.

piezas dentales a partir de células madre puede llevarse a la práctica clínica a “medio plazo”

El empleo de células madre para generar piezas dentales puede alcanzar la práctica clínica “a medio plazo”, según han destacado los expertos reunidos esta semana en Oviedo en la XLV Reunión Anual de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA). Este salto cualitativo se debe fundamentalmente a los avances registrados en los últimos años sobre la utilidad y viabilidad de las células madre procedentes del ligamento periodontal.

Para ello, el profesor de Biología Craneofacial en el King’s College de Londres, Paul Sharpe, que es uno de las referencias mundiales en este ámbito de investigación, explora las interacciones genéticas que controlan el desarrollo del diente, junto con la biología y las aplicaciones de las células madre dentales para hacer crecer dientes nuevos que sustituyan a los que faltan.

Aunque la tecnología que utiliza está todavía en su fase experimental, se cree que puede tener un “enorme potencial” en el reemplazo de ausencias dentarias, ya que los dientes nuevos del paciente serían exactamente iguales que los originales.

A este respecto, Sharpe ha publicado “sugerentes” estudios sobre la reparación y regeneración de estructuras dentales, ligamento periodontal y tejido pulpar previamente dañados por la enfermedad, ofreciendo algunas claves que ayudan a la mejor comprensión sobre las células madre dentales y sobre cómo funcionan en vivo para facilitar la reparación.
“Basándonos en nuestro conocimiento de los procesos de desarrollo temprano en el embrión, estamos desarrollando métodos para producir folículos dentarios que se puedan trasplantar en la boca adulta para reponer los dientes perdidos”, explica Sharpe.

En concreto, en estudios con animales este grupo de investigación ha podido demostrar que se pueden identificar poblaciones de células adultas y embrionarias, y que todas ellas
pueden formar un esbozo dentario que es capaz de desarrollarse como un diente completo una vez trasplantado en la boca adulta.

Una fuente de células mesenquimales “muy prometedora” son las células madre dentarias, en especial las derivadas de la pulpa de los dientes deciduos que los niños pierden de forma natural y para las que ya existen bancos. Sin embargo, actualmente se conoce poco de estas células y, por ello, el equipo Sharpe está utilizando un modelo basado en la genética del ratón para investigar el origen, localización y función de estas células tras la lesión del diente.

Durante su conferencia en la Reunión de SEPA, este experto apuntará qué nuevos tratamientos basados en células madre de la pulpa dental podrían ser utilizados en un futuro próximo.
Según sus estudios, las células de la pulpa dental presentan propiedades inmunes de supresión muy similares a las de las células madre mesenquimatosas de médula ósea (que se están utilizando en ensayos clínicos como inmunosupresores). Si se demuestra esta característica de la pulpa dental, las células madre podrían proporcionar una fuente mucho más accesible de células autólogas.

Planeta pro dental

Generar piezas dentales a partir de cèl·lules madre puede llevarse a la pràctica clínica a “medio plazo”

El empleo de células madre para generar piezas dentales puede alcanzar la práctica clínica “a medio plazo”, según han destacado los expertos reunidos esta semana en Oviedo en la XLV Reunión Anual de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA). Este salto cualitativo se debe fundamentalmente a los avances registrados en los últimos años sobre la utilidad y viabilidad de las células madre procedentes del ligamento periodontal.

Para ello, el profesor de Biología Craneofacial en el King’s College de Londres, Paul Sharpe, que es uno de las referencias mundiales en este ámbito de investigación, explora las interacciones genéticas que controlan el desarrollo del diente, junto con la biología y las aplicaciones de las células madre dentales para hacer crecer dientes nuevos que sustituyan a los que faltan.

Aunque la tecnología que utiliza está todavía en su fase experimental, se cree que puede tener un “enorme potencial” en el reemplazo de ausencias dentarias, ya que los dientes nuevos del paciente serían exactamente iguales que los originales.

A este respecto, Sharpe ha publicado “sugerentes” estudios sobre la reparación y regeneración de estructuras dentales, ligamento periodontal y tejido pulpar previamente dañados por la enfermedad, ofreciendo algunas claves que ayudan a la mejor comprensión sobre las células madre dentales y sobre cómo funcionan en vivo para facilitar la reparación.

“Basándonos en nuestro conocimiento de los procesos de desarrollo temprano en el embrión, estamos desarrollando métodos para producir folículos dentarios que se puedan trasplantar en la boca adulta para reponer los dientes perdidos”, explica Sharpe.

En concreto, en estudios con animales este grupo de investigación ha podido demostrar que se pueden identificar poblaciones de células adultas y embrionarias, y que todas ellas pueden formar un esbozo dentario que es capaz de desarrollarse como un diente completo una vez trasplantado en la boca adulta.

Una fuente de células mesenquimales “muy prometedora” son las células madre dentarias, en especial las derivadas de la pulpa de los dientes deciduos que los niños pierden de forma natural y para las que ya existen bancos. Sin embargo, actualmente se conoce poco de estas células y, por ello, el equipo Sharpe está utilizando un modelo basado en la genética del ratón para investigar el origen, localización y función de estas células tras la lesión del diente.

Durante su conferencia en la Reunión de SEPA, este experto apuntará qué nuevos tratamientos basados en células madre de la pulpa dental podrían ser utilizados en un futuro próximo. Según sus estudios, las células de la pulpa dental presentan propiedades inmunes de supresión muy similares a las de las células madre mesenquimatosas de médula ósea (que se están utilizando en ensayos clínicos como inmunosupresores). Si se demuestra esta característica de la pulpa dental, las células madre podrían proporcionar una fuente mucho más accesible de células autólogas.

 La revista COEC Juny 2011


La SEOP pide la cobertura de la patología bucal en la cartera pública de servicios

La XXXIII reunión anual de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), que se ha celebrado en Bilbao, ha sido el escenario en el que Julián Aguirrezábal, presidente del comité organitzador del encuentro, ha explicado que “la boca es la única parte de la anatomia humana que no está cubierta por la sanidad pública”.

Los odontopediatras consideran que “en líneas generales, los programas de atención dental infantil, que cobren los problemas que sufren en salud dental los ninos de edades comprendidas entre los 7 y los 14 años, están a todas luces obsoletos”.

Desatención

La SEOP dice haber detectado “una desatención dental por parte de la Administración” y Aguirrezábal explica la necesidad de “realizar la primera revisión dental de los niños al cumplir el primer año de edad, manteniéndose una revisión periódica cada seis meses”.

Según Aguirrezábal, “la caries es el proceso crónico más frecuente entre la población infantil, con una prevalencia registrada cinco veces superior a la de otras enfermedades como el asma”. La SEOP advierte además de que “se trata de una enfermedad transmisible, sobre todo por vía salival”, por lo que considera necesario “que la prevención comience durante el periodo de la gestación de las madres”.

 La revista COEC Juny 2011

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